
Cúrcuma, azafrán y curry: en qué se diferencian y cómo usarlos correctamente
Estas tres especias doradas no solo comparten color, sino también un lugar privilegiado en la cocina de muchas culturas. Sin embargo, sus usos, aromas y beneficios son muy distintos. Conocer sus diferencias puede ayudarte a sacarles el máximo provecho en tus recetas.
La cúrcuma es una raíz de color amarillo intenso con un sabor terroso y ligeramente amargo. Se utiliza ampliamente en la cocina india y asiática, y es famosa por sus propiedades antiinflamatorias. Para activarla y aprovechar sus beneficios, se recomienda combinarla con pimienta negra y una grasa saludable, como el aceite de oliva o la leche vegetal en el clásico «golden milk».
El azafrán, por otro lado, es mucho más delicado y valioso. Proviene de los estigmas de una flor y es conocido por su aroma floral y sabor ligeramente dulce y amargo. Solo se necesitan unas pocas hebras para dar color y carácter a platos como la paella española o el risotto italiano. Para liberar su sabor, es ideal infusionarlo previamente en un poco de agua caliente o caldo.
El curry no es una especia en sí, sino una mezcla. Dependiendo del país y la receta, puede contener cúrcuma, comino, cilantro, jengibre, pimienta y otras especias. El curry amarillo, por ejemplo, suele tener cúrcuma como base. Se usa para dar profundidad y calidez a guisos, sopas, arroces y platos vegetarianos.
En resumen, mientras la cúrcuma aporta color y salud, el azafrán brinda sofisticación y aroma, y el curry es una fusión vibrante de sabores. Usados correctamente, pueden transformar cualquier receta en una experiencia exótica y deliciosa.